Puerto Rico en el Mundo: Ámsterdam, NL

Jan Milton Bayón Valentín nos comparte su experiencia viviendo en Ámsterdam:

“El pasatiempo favorito de los Amsterdamers en verano es nadar en los canales de la ciudad. Yo estuve mi primer año mirando mal a esa gente que se tiraba en los canales. Lo fría que está esa agua, el color marrón y el fondo fangoso no me llamaban la atención. El argumento aquí es que si hace calor y sol en la ciudad, hay que aprovecharlo. Tengo que dejar claro que lo que esta gente llama calor son 70°F. Así que yo miraba a mis amistades tirarse al agua, salir con hojas pegadas al cuerpo y yo bien tranquilo desde la orilla tomando vino de 2 euros y pico.

Un año pasó desde mi llegada y llegó mi segundo verano en la ciudad. Esta vez, después de un año viviendo en los 40° ese calor de 70° se sentía como un verdadero verano. Así que después de un largo y caluroso día de trabajo (recuerden que aquí en Europa eso de aire acondicionado es para Reyes), coordiné con una compañera de trabajo que tampoco lo había hecho para que al día siguiente al salir de trabajar fuéramos a nadar.

Hice mi research y encontré un spot que es un parque que queda en el borde de un canal y que hasta tiene chorreras inflables pa tirarse al agua. Terminamos de trabajar, me pongo el traje de baño y nos ponemos a bicicletear (recuerden que ese es el medio de transporte favorito aquí). Cuando vamos de camino, yo estoy siguiendo mi GPS en el teléfono y no me doy cuenta que una doña en su bicicleta se cruza en el medio. Nos caímos, yo me como el manubrio, ella la brea. Yo, con pal de rasguños, me levanto y pienso que la doña tiene que estar hecha cantos. La voy a ayudar y para mi sorpresa, estaba súper bien (dureza Holandesa), terminó ayudándome ella a mí con mis heridas. Cuando veo mi bicicleta, estaba destrozada por completa. Yo haciendo cálculos rápidos dije “me va a salir más barato comprar otra que mandarla a arreglar”. En eso la doña dice que el choque fue mi culpa. Yo estaba a punto de refutarle hasta que me dijo “pero mi seguro de bicicletas cubre daños a segundos, no te preocupes”.

Yo me quedé en blanco, “¿aquí hay seguros de eso?” Pues me da sus datos, apunta los míos, toma algunas fotos y yo pensando que solo faltaba la policía para que hiciera la querella.

Ella se va, yo dejo mi bicicleta amarrá a un tubo, por si acaso. Y mi amiga me carga en la parte de atrás de su bicicleta (lo que se suele hacer cuando uno de tus amigos está borracho y no puede “guiar”) hasta llegar al spot. Llegamos y nos tiramos sin pensarlo mucho, error, estaba congelá. Pero con tanta gente nadando como si nada, tuvimos que disimularlo y esperar al menos 2 minutos para salir corriendo a secarnos y empezar a temblar de frío. No nos metimos más ese día. Yo volví unas después y fui aclimatando muy cuerpo. Ahora duro casi 10 minutos en el agua antes de salir a temblar de frío.

¿Qué pasó con mi bicicleta? Pues el seguro de la doña me lo pagó todo, yo aproveché y le arreglé hasta las luces que tenía fundías hace tiempo.”

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